2019-10-18 [Num. 744]


Columnistas  - Halajot en la Actualidad

Rav Daniel Shmuels

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Por Rav Daniel Shmuels
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Rav Daniel Shmuels nació en Bogotá, Colombia. Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Psicoanalista del Lacanian School of Psychoanalysis e hizo sus estudios rabínicos en el Rabbinical College of America. Inició como First Assistant Rabbi para Kohel Ohev Shalom y para La Oficina del Chief Rabbi of Florida. Miembro fundador y honorario del Beit Din Of South Florida perteneciente a los Batei Din of America. . Actualmente director del Private Shul of North Miami.

Particularidades de algunas costumbres de Rosh HaShaná

2019-09-24

Rosh hashanah

El lunes al anochecer inicia la festividad bíblica de Rosh HaShaná, el Año Nuevo judío. Con su llegada y la de las demás festividades que vienen consecuentemente durante el mes de Tishrei, todos nos entusiasmamos con los preparativos para recibir el año que inicia. De cualquier forma, Rosh HaShaná tiene una serie de costumbres que no son muy populares entre el judío promedio y que en esta ocasión se presentarán.

Días antes de Rosh HaShaná es nuestra costumbre recitar Selijot (perdones), un compendio de oraciones de penitencia litúrgica que se encuentran en un libro bajo el mismo nombre. De acuerdo a la costumbre Ashkenazí, el primer rezo de Selijot se hace el sábado anterior a Rosh HaShaná antes de la media noche Halájica. Debido a que un mínimo de 4 Selijot se deben decir antes de la festividad; entonces, si Rosh HaShaná inicia domingo o lunes, como es el caso de este año, el primer servicio de Selijot se lleva a cabo el sábado anterior al último sábado del año. A partir de ahí, se continúa rezando Selijot en las mañanas antes del rezo de Shajarit, excepto en Shabat, hasta Rosh HaShaná; sin embargo, hay comunidades que extienden esta práctica hasta Yom Kipur. En la tradición Sefaradí rezan Selijot durante todo el mes de Elul.

Selijot deben ser dichas con un Minyan (quórum de 10 hombres judíos mayores de 13 años). Hay dos motivos para ello. El primero yace en la Masejta de Brajot 8a del Talmud donde se nos explica que con un Minyan nuestras oraciones son escuchadas sin objeción alguna por el Todopoderoso. La segunda razón surge de dos conceptos entrelazados; a saber, en el corazón de Selijot se encuentran los Trece Atributos de Misericordia Divina; entonces, nos enseña la Masejta de Rosh HaShaná 17b del Talmud que Dios le reveló los Trece Atributos de Misericordia a Moisés mientras estaba envuelto en un Talit, así como lo hace un Jazán (cantor litúrgico) guiando a una comunidad en oración, motivo por el cual estas palabras son consideradas “Davar ShebKedusha” (palabras de santidad) y como consecuencia deben ser pronunciadas con una congregación; es decir, mínimo un Minyan. Si una persona no puede atender un Minyan, es apropiado que igualmente recite Selijot.

Es nuestra costumbre sonar el Shofar en el rezo de Shajarit durante todo el mes de Elul excepto en Shabat y el día en que inicia Rosh HaShaná. El Shulján Aruj en Oraj Jaim 581:3-4 nos dice que es por dos motivos. El primero es separar la costumbre de sonar el Shofar durante el mes de Elul frente al Mitzvá de sonarlo en Rosh HaShaná. El segundo resulta un poco más interesante, se trata de confundir a Satán en su caso contra nosotros en Yom HaDin (Día del Juicio, otro nombre de Rosh HaShaná). La idea es hacerle creer que tenemos mucha confianza en nosotros mismos para ganar el juicio en dicho día y no necesitamos sonar el Shofar más; empero, la sorpresa le llega cuando en Rosh HaShaná sonamos el Shofar con todas nuestras fuerzas y el personaje en cuestión pierde el caso. 

La mañana antes de Rosh HaShaná, al finalizar el servicio de Shajarit, es nuestra costumbre llevar a cabo Hatarat Nedarim (anulación de los votos). Esta ceremonia para anular los votos, promesas o juramentos que no se llegaron a cumplir o que se hicieron accidentalmente se hace frente a un Beit Din (corte rabínica), la cual consiste de tres hombres judíos mayores de 13 años de edad más la persona que va a anular sus votos. La ceremonia es bastante sencilla y se encuentra en todo Majzor (libro de rezo) de Rosh HaShaná. Como dato interesante, cabe anotar que hay comunidades que llevan a cabo esta ceremonia con un Beit Din de 10 hombres bajo el concepto que en Rosh HaShaná el mundo se renueva por completo; entonces, debido a que con este Hatarat intentamos rectificar el mundo en general es necesario que dicha labor se lleve a cabo con toda una comunidad; es decir, un Minyan y por ello el Beit Din de diez.

El Shulján Aruj en Oraj Deah 228:3 nos enseña que los miembros de ese Beit Din específico pueden estar relacionados entre sí y no necesitan ninguna certificación rabínica. El Kitzur Shulján Aruj 128:16 nos enseña que el Hatarat se debe hacer en el idioma en que la persona y el tribunal entienda. El Mejaber en Oraj Deah 234:56 nos dice que las mujeres no hacen un Hatarat en Rosh HaShaná pero pueden designar a su esposo para que anule sus votos; este, por su lado, tiene que informar a la corte que busca anular tanto sus votos como los de su esposa; de cualquier forma, mujeres casadas y solteras pueden anular sus votos en Kol Nidre al iniciar Yom Kipur. 

Rosh HaShaná resulta una festividad muy particular por el énfasis en ciertos alimentos; por ejemplo, ponemos la cabeza de un pez en la mesa donde hacemos el Kidush para expresar tanto la cabeza del año como el ser la cabeza y no la cola en el devenir de nuestra cotidianidad. Comemos granadas, como lo dice el Shulján Aruj en Oraj Jaim 583:1, para simbolizar el deseo de tener un año lleno de Mitzvot y buenos actos porque ellas están repletas de suculentas semillas. Es nuestra costumbre evitar consumir comidas picantes, ácidas o con vinagre y en cambio comer comidas parcas y dulces para que el año que inicia sea dulce; por ellos mismo, untamos la manzana, la Jalá, el fruto nuevo y hasta la granada en miel. No comemos nueces como lo establece el Shulján Aruj en Oraj Jaim 583:2 porque aumentan la saliva en la boca haciendo difícil el rezar; además, la Guematria (el valor numérico) de la palabra “Egoz” (nuez) es 17 y ese es el mismo valor de la palabra “Jet” (pecado) y en Rosh HaShaná nos alejamos de todo los que nos pueda evocar pecado. 

¡Esperando que este sea un Shaná Tová Umetuká para Am Israel y su absoluta unificación!



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