2020-05-26 [Num. 775]


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Columnistas  - Halajot en la Actualidad

Rav Daniel Shmuels

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Por Rav Daniel Shmuels
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Rav Daniel Shmuels nació en Bogotá, Colombia. Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Psicoanalista del Lacanian School of Psychoanalysis e hizo sus estudios rabínicos en el Rabbinical College of America. Inició como First Assistant Rabbi para Kohel Ohev Shalom y para La Oficina del Chief Rabbi of Florida. Miembro fundador y honorario del Beit Din Of South Florida perteneciente a los Batei Din of America. . Actualmente director del Private Shul of North Miami.

Las pequeñas diferencias de los Minjaguim (costumbres) Vol. 1

2019-12-03

Rabinos3

Como todos lo sabemos en el mundo judío ortodoxo existen dos grandes tradiciones; a saber, la Ashkenazí y la Sefaradí. Ashkenazí literalmente significa Alemania y hace referencia a los judíos que se asentaron en ese sector y sus alrededores geográficos. Sefaradí literalmente significa España refiriéndose a los judíos que emigraron a esa región y se establecieron en ella y sus alrededores. 

En un principio, la diferencia entre uno y otro grupo no era puntualmente distinguible; empero, con el paso del tiempo y las diferencias geográficas, incluyendo las climáticas, cada grupo fue desarrollando Minjaguim (costumbres) diferentes. Dichos Minjaguim se convirtieron en una forma particular de la praxis de cada uno de estos grupos convirtiéndose en la Halajá que cada uno de ellos sigue aún en la actualidad. Cabe anotar que dentro de cada una de estas tradiciones, eventualmente, surgieron subdivisiones que desarrollaron sus propias costumbres; de hecho, Al Pi Halajá (al pie de la letra de la ley), toda comunidad tiene la posibilidad de desarrollar sus propios Minjaguim siempre y cuando no vayan contra la Torá ni la Halajá. 

Para poder ejemplificar un poco lo que es la diferencia verdadera entre ambas tradiciones se presentarán dos puntos básicos de la vida judía. El primero es el caso de los Tefilín. La Halajá establece que todos los hombres judíos mayores de trece años deben ponerse Tefilín todos los días en la mañana (hora Halájica) excepto en Shabat e Yom Tov. El motivo por el cual no se usan en Shabat e Yom Tov es porque los Tefilín, Halájicamente hablando, son un recordatorio de Dios, la misma Torá los nombra como tal, y debido a que la festividad es un recordatorio de los Mandamientos de Dios no debemos utilizarlos en esos días.

Bajo este concepto de recordatorio, los Rabonim Ashkenazí llegaron a la conclusión que Jol HaMoed (días intermedios de festividades bíblicas) son un recordatorio como tal de Dios y parte fundamental de la festividad; por consiguiente, establecieron que tampoco en estos días se debían utilizar los Tefilín. Por su lado, el mundo Sefaradí no tomó una posición frente a dicha práctica y continúa utilizando Tefilín durante los días de Jol HaMoed. 

Ahora bien, los Tefilín como tal también difieren físicamente entre ambas tradiciones. Si bien, ambos tipos de Tefilín tienen los mismos pasajes bíblicos, bajo el mismo orden y escritos a mano en un Klof (pergamino) por un Sofer (escriba ritual), el estilo de escritura de los mismos son diferentes. En la tradición Ashkenazí se acostumbra a utilizar un tipo de escritura específica conocida como Beit Yosef mientras que en la tradición Sefardí se acostumbra utilizar una conocida como Velish. 

Por otro lado están las diferencias más visibles al ojo del judío promedio. En este caso hablamos del Shel Rosh, el Tefilín de la cabeza. En ambas tradiciones el Shel Rosh tiene dos letras Shin, una al lado derecho y otra al lado izquierdo, en ambas tradiciones una Shin tiene tres pilares y la otra tiene cuatro. He aquí la diferencia, en la tradición Ashkenazí la base de las letras Shin tienen una base triangular en punta, de donde salen los pilares, mientras que en la tradición Sefaradí dichas letras tienen una base rectangular de la cual salen los pilares; a su vez, esa base está en posición de apoyo o ángulo. 

Como última diferencia podemos encontrar la forma como el Tefilín Shel Yad, del brazo, se amarra alrededor del brazo. Cada tradición lo hace de manera diferente. 

Otro caso de estas pequeñas diferencias entre tradiciones y costumbres tiene que ver con el matrimonio. Frente a este aspecto hay que ser muy cuidadoso para no traspasar límites que puedan llegar a ser ofensivos para cada una de las tradiciones.

En el mundo Ashkenazí tanto Jatán (novio) como Kalá (novia) ayunan el día de su boda. Esto se basa en los pasajes de la Masejta de Yebamot 63b del Talmud Babli y de Bikurim 3:3 del Talmud Yerushalmi donde se establece que las transgresiones de los Jatanim (novios) son perdonadas si hacen Teshuvá (arrepentimiento). La tradición Ashkenazí determina que el ayuno es la Teshuvá. Por su lado; la tradición Sefaradí, sobre todo la opinión de Rav Obadía Yosef, establece que el día del matrimonio es como un Yom Tov en el cual no se debe ayunar y en cambio hacer Teshuvá rezando más y estudiando más. 

Existe en ambas costumbres la tradición de honrar al Jatán en Shabat. En hebreo se conoce como Shabat Jatan y en Yiddish como Ofruf, lo cual significa ser llamado porque se llama al Jatán a la Torá en forma de honor y se hace una Jupá (canapé) con un Talit, momento en el cual, por lo general, se le lazan dulces para marcar la alegría y dulzura de ese momento. Ambas tradiciones hacen ese procedimiento prácticamente igual; sin embargo, en el mundo Ashkenazí se hace el sábado antes del matrimonio mientras que en el mundo Sefaradí se hace el sábado después del matrimonio. 

Tanto Ashkenazí como Sefaradí llevan a cabo la costumbre de Badeken. Cubrir y descubrir la cara de la novia con un velo, costumbre que surge del incidente cuando Yaakov Avinu toma por esposa a Leah en lugar de Rajel. En la tradición Ashkenazí el novio va donde la novia, acompañado de familia y amigos, para cubrirle la cara con el velo, ella permanece con el velo hasta el final de la ceremonia en la Jupá. En cambio, en el mundo Sefardí la Kalá entra a la Jupá con el velo y se lo remueve en el acto de Kidushín cuando el Jatán le entrega el anillo y la consagra como su esposa.

Otras diferencias son; por ejemplo, que en la tradición Ashkenazí nos casamos de noche, usualmente al aire libre bajo las estrellas mientras que en la tradición Sefaradí es indiferente si es al aire libre o en un recinto cerrado. De acuerdo al Minjag Yerushalaim la boda debe llevarse a cabo preferiblemente de día, antes de la caída del sol. Así mismo, en el mundo Ashkenazí la novia le da siete vueltas al novio mientras que en el mundo Sefaradí no existe esta costumbre por lo general. Finalmente, existe la costumbre del Jeder Yijud (el cuarto apartado) lugar donde, después de la Jupá, novio y novia se dirigen para estar juntos por primera vez. Es en este punto donde se entregan y ponen los anillos matrimoniales formales (no en la Jupá) si así lo desea la pareja. Este es el proceder Ashkenazí más no el Sefaradí general; sobre todo, para aquellos que siguen la estricta opinión de Rav Obadía Yosef, quien se opone rotundamente a este Minjag por cuanto considera que el Yijud del Jatán y la Kalá debe ser después de la fiesta y no después de la Jupá. 

Ashkenazí o Sefaradí, todos somos judíos y lo único que nos separa son unas pequeñas diferencias que sencillamente hacen que nuestro judaísmo sea más rico y así lo amemos y practiquemos más.



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